10:14 |
Autor Iglesia Hogar
1º Día : LA RECONCILIACIÓN
Señor
haz de nuestro hogar un sitio de tu amor.
Que no haya injuria porque Tú
nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices.
Que
no haya egoísmo porque Tú nos alientas.
Que no haya rencor porque Tú nos
das el perdón.
Que no haya abandono porque Tú estas con nosotros. Que
sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir.
Que cada
mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.
Que cada noche nos
encuentre con más amor.
Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir,
una página llena de ti.
Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas,
ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino.
Que nos esforcemos en
el apoyo mutuo.
Que hagamos del amor un
motivo para amarte más.
Que cuando amanezca el gran día de ir a tu
encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti.
Amén.
9:21 |
Autor Iglesia Hogar
San Nicolás, cuyo nombre significa "protector y defensor de los pueblos" fue tan popular en la antigüedad que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era invocado por los fieles en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, consiguiendo éstos favores admirables por parte del santo.
Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y como en alemán se llama "San Nikolaus", lo empezaron a llamar Santa Claus, siendo representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos, pero su biografía fue escrita por el Arzobispo de Constantinopla, San Metodio.
Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Unos de sus tíos era obispo y fue éste quien lo consagró como sacerdote, pero al quedar huérfano, el santo repartió todas sus riquezas entre los pobres e ingresó a un monasterio.
Según la tradición, en la ciudad de Mira, en Turquía, los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección del nuevo obispo, ya que el anterior había muerto. Al fin dijeron: "elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo". En ese momento sin saber lo que ocurría, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Fue muy querido por la cantidad de milagros que concedió a los fieles.
En la época del Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, Nicolás fue encarcelado y azotado. Con Constantino fueron liberados él y los demás prisioneros cristianos. Se dice que el santo logró impedir que los herejes arrianos entrasen a la ciudad de Mira.
El santo murió el 6 de diciembre del año 345. En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde fue obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.
En esta ciudad se obtuvieron tan admirables milagros por su intercesión, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.
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9:21 |
Autor Iglesia Hogar
San Nicolás, cuyo nombre significa "protector y defensor de los pueblos" fue tan popular en la antigüedad que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era invocado por los fieles en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, consiguiendo éstos favores admirables por parte del santo.
Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y como en alemán se llama "San Nikolaus", lo empezaron a llamar Santa Claus, siendo representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos, pero su biografía fue escrita por el Arzobispo de Constantinopla, San Metodio.
Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Unos de sus tíos era obispo y fue éste quien lo consagró como sacerdote, pero al quedar huérfano, el santo repartió todas sus riquezas entre los pobres e ingresó a un monasterio.
Según la tradición, en la ciudad de Mira, en Turquía, los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección del nuevo obispo, ya que el anterior había muerto. Al fin dijeron: "elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo". En ese momento sin saber lo que ocurría, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Fue muy querido por la cantidad de milagros que concedió a los fieles.
En la época del Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, Nicolás fue encarcelado y azotado. Con Constantino fueron liberados él y los demás prisioneros cristianos. Se dice que el santo logró impedir que los herejes arrianos entrasen a la ciudad de Mira.
El santo murió el 6 de diciembre del año 345. En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde fue obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.
En esta ciudad se obtuvieron tan admirables milagros por su intercesión, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.
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3:56 |
Autor Iglesia Hogar
ABECEDARIO PARA LA NAVIDAD
AGRADECER a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.
BUSCAR el bien común por encima de los intereses personales.
DAR lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.
ESTIMAR a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.
FACILITAR las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
GANAR la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
HEREDAR la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.
INTERCEDER por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
JUZGAR a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
LIMITAR las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
LLENARSE con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
MEDIAR entre los compañeros que no se entienden.
NECESITAR de los otros sin ningún prejuicio.
OLVIDAR el miedo al qué dirán dependiendo de la opinión de los demás.
PREOCUPARSE por los más débiles o más necesitados.
QUERER siempre el bien de las personas.
RESPETAR las opiniones de los demás, los derechos de las personas y de los animales.
SALIR al encuentro del otro, no esperando que él de el primer paso.
TOLERAR los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
UNIRNOS todos para vivir en paz y armonía.
VALORARSE con realismo sin creerse superior a los demás.
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la verdad con mayúscula.
YUXTAPONER ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
ZAMBULLIRSE sin miedo en el nuevo día que Dios regala cada mañana
fuente: Muro de Carlos Bibbó
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12:51 |
Autor Iglesia Hogar
Treinta consejos de San Juan Bosco para el Mes de María: una flor espiritual ofrecida cada día.
Participar con mucho fervor en la Santa Misa.
Poner mucha atención a lo que enseñan los sacerdotes.
Por la mañana a la hora de levantarse no le den gusto a la pereza. Levántense inmediatamente. Dormir demasiado es tan dañoso como comer demasiado.
Pídanle a la Sma Virgen tres gracias todos los días: evitar el pecado, conservar siempre la virtud de la pureza y no tener nunca malas amistades.
Piensen cuál es aquel deber al cual faltan con más frecuencia. Pidan la ayuda divina para poder cumplirlo; prometan a Nuestra Señora que lo van a cumplir.
Pidan excusa a aquellos que han hecho sufrir. Muestren cariño y hagan algún favor a aquellos que le resultan antipáticos.
Por amor de la Virgen Santa estén siempre alegres, mostrando un rostro sereno y hablando de lo que trae alegría y no de lo que entristece.
Digan varias veces cada día “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.
Obedezcan siempre. El demonio nada puede contra los obedientes.
Huyan de las malas amistades. Las amistades malas corrompen las buenas costumbres.
Quizá hay algo en tu vida que es una espina para el corazón de la Virgen. ¿Por qué no arrancas ese mal de tu alma?
Quizá piensas demasiado en el cuerpo y poco en el alma. La muerte se acerca, prepárate.
El ocio es el padre de todos los vicios. Tienes que trabajar más. Nadie ha llegado a tener personalidad trabajando sólo unas pocas horas diarias.
Obedece a tus padres, ámalos, ayúdalos. Recuerda la promesa de la Biblia: “Quien honra a sus padres será feliz”.
Debes pedir tres "S": salud, sabiduría y santidad.
Recuerda que a la hora de la muerte te arrepentirás de haber perdido tanto tiempo sin provecho para tu alma.
La melancolía es el octavo pecado capital. Aleja de ti la tristeza, porque después del pecado nada te hace más daño que estar triste. Un pedacito de cielo lo arregla todo. Piensa en el Paraíso que te espera.
¿Crees que las excusas que tienes ahora serán suficientes para tranquilizarte a la hora de la muerte?
Pídele a la Virgen María cada día la gracia de no caer en pecado mortal.
Puedes hacer algo más y no lo haces. Aleja de ti la pereza que tanto perjudica.
Ese vicio que tienes te prepara un gran desastre si no lo corriges.
Refrena tu carácter. ¿No ves que vas perdiendo los amigos? ¿Por qué no eres más tolerante y más caritativo?
La Virgen está contenta porque has hecho algo para ser más agradable a Dios.
Piensa un poco: “Y si murieses esta noche ¿a dónde iría tu alma?”.
¡Si pudieras ver el estado de tu alma! No vayas a acostarte esta noche sin hacer un buen acto de contrición y un propósito de cambiar de vida.
¡Ánimo! Invoca a María Santísima y Ella resolverá tus dificultades.
Más obras y menos palabras.
Que tus palabras sean dignas de un cristiano.
En todas tus obras preocúpate más de cómo las juzgará Dios, que de lo que pensarán de ella los hombres.
Jesús Sacramentado te espera en la Iglesia. ¿Por qué no vas a visitarlo más a menudo? Sé apóstol de la Eucaristía.
17:26 |
Autor Iglesia Hogar

Autor: Cristina Cendoya de Danel | Fuente: Catholic.net ¿Qué es la Unción de los Enfermos? |
La U nción de los Enfermos nos prepara para dar el paso a la vida eterna |
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| | ¿Qué es la Unción de los Enfermos? | La Unción de los Enfermos es una preparación para el paso de esta vida a la gloria eterna y son muchos los efectos y gracias que confiere al enfermo para prepararse para la entrada a la vida eterna. El enfermo que confía en sus propias fuerzas, podría desesperarse, pero Cristo viene a él para reconfortarlo en estos momentos.
Este sacramento es un sacramento de “vivos”, por lo tanto, incrementa la gracia santificante en el enfermo.
Se recibe la gracia sacramental propia de la Unción de los Enfermos, que es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que nos lleva a renovar la confianza y la fe en Dios y fortalece al alma para que sea capaz de vencer las tentaciones de desaliento, y de angustia, especialmente. (Catec. n. 1520).
Por la gracia sacramental, es posible que el enfermo obtenga la curación, si es conveniente, la salud corporal. La asistencia del Espíritu Santo tiene como objeto conducir al enfermo hacia la curación del alma, pero si es la voluntad de Dios, también puede recuperar la salud. (Cfr. Catec. n. 1520). Por ello es conveniente no esperar hasta el último momento para la administración de este sacramento, los sacramentos no tienen como fin hacer milagros, al dejar hasta el final este sacramento, se podría estar poniendo obstáculos para su eficacia.
La unción de los enfermos puede obtenernos el perdón de los pecados veniales y la remisión de las penas del purgatorio, pues son obstáculos que impiden la entrada al cielo. Este efecto depende de la debida disposición que tenga el sujeto que lo recibe, se necesita un verdadero dolor de corazón, en otras palabras, estar totalmente arrepentidos. Normalmente, este sacramento va acompañado de indulgencia plenaria, la cual perdona la pena temporal.
Hemos mencionado que este sacramento es de “vivos”, es decir, se debe de recibir en estado de gracia, sin pecados mortales. No fue instituido para perdonar los pecados graves, para esto está el Sacramento de la Reconciliación. Pero, en caso de que la persona no se pueda confesar y este completamente arrepentida, la unción perdona los pecados mortales. Esto fue declarado en el Concilio de Trento, además de estar insinuado en el texto de Santiago ya mencionado.
Si posteriormente, la imposibilidad de confesarse se resuelve, el enfermo tiene la obligación de acudir a la Reconciliación.
Este sacramento no es absolutamente necesario para la salvación, pero a nadie le es lícito desdeñarlo, por lo tanto se debe de procurar que los enfermos lo reciban lo antes posible en caso de una enfermedad grave o crónica, o en la ancianidad. Sobre todo se debe de recibir cuando se está en plena facultades mentales.
El cristiano está obligado a prepararse lo mejor posible para la muerte, por lo que las personas allegadas a él tienen el deber – grave – de procurar que lo reciba, ya sea presentándole la conveniencia de hacerlo, ya sea mencionándole que se encuentra en una situación de alto riesgo. Pero, siempre siendo prudentes, utilizando el sentido común y la caridad. Muchas veces no se hace por el temor de asustar al enfermo, siendo que en la mayoría de las veces, lo que se tiene es una visión equivocada de la muerte en el sentido cristiano. Normalmente el enfermo acoge la sugerencia con serenidad, sobre todo si se le explica que es por su bien.
La Iglesia, además, ofrece junto a este sacramento, la Eucaristía como viático, “a aquellos que están a punto de salir de esta vida”. La Eucaristía es el paso de la muerte a la vida. (Cfr. Catec. n. 1524). Recordemos las palabras de Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”. ( Jn. 6, 54)
La Unción de los Enfermos puede recibirse más de una vez, pues no imprime carácter. Antiguamente solamente se administraba una vez en la vida, pero actualmente se puede recibir varias veces. Si se ha administrado durante una enfermedad grave y se recobra la salud, al presentarse otra enfermedad grave, se puede volver a recibir o en el caso de una enfermedad que se agrave el enfermo, se puede recibir nuevamente, o cuando es una enfermedad crónica, en la cual se necesita fortaleza para sobrellevarla, o en la vejez.
Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse de manera más íntima a la pasión de Cristo. El sufrimiento, fruto del pecado original, obtiene un nuevo sentido, y se participa con él en la obra salvífica de Jesús.
Al unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo, por medio de este sacramento, los enfermos contribuyen al bien del Pueblo de Dios. Al celebrar la Unción de los Enfermos, la Iglesia, por la comunión de los santos, intercede por el bien del enfermo. Y este, a su vez, por la gracia de este sacramento, contribuye a la santificación de la Iglesia y al bien de todos los hombres por los que la Iglesia sufre y se ofrece, por Cristo, a Dios Padre.
La Unción de los Enfermos es un escudo para defendernos ante las últimas luchas en nuestra vida y así entrar a la Casa del Padre. Nos prepara para dar el paso a la vida eterna. |
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6:37 |
Autor Iglesia Hogar
Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.
Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.
Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.
Oración:
Santa Madre María,
tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo,
aceptando desde una libertad poseída
el servirle plenamente como templo inmaculado,
tú que confiando en tus santos padres,
San Joaquín y Santa Ana,
respondiste con una obediencia amorosa
al llamado de Dios Padre,
tú que ya desde ese momento
en el que tus padres te presentaron en el Templo
percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor;
enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo,
anunciándolo en cada momento de nuestra vida
desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios.
Amén
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