Mostrando entradas con la etiqueta Celebración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celebración. Mostrar todas las entradas
12:16 | Autor Iglesia Hogar
En el día de ayer, 4º Domingo de Pascua, se celebró el Domingo del Buen Pastor, donde Jesús se nos presenta como el pastor que conoce a sus ovejas y sus ovejas lo conocen y lo siguen a él. Además adelanta su entrega en la cruz, al proclamar que "El Buen Pastor da su vida por sus ovejas, voluntariamente; por amor" y aclara que nadie se la quita sino que la entrega por Amor y para la salvación de sus "ovejas".
Su rebaño es el pueblo creyente que, siguiéndolo a él, busca la Vida y la Paz eternas. El nos dice, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

5:31 | Autor Iglesia Hogar
Nació en Nápoles, Italia en 1715. Su padre era un tejedor, hombre de terrible mal genio, y la madre era una mujer extraordinariamente piadosa. Desde muy pequeñita fue obligada por su padre a trabajar muchas horas cada día en su taller de hilados, pero la mamá aprovechaba todo rato libre para leerle libros piadosos y llevarla al templo a orar. El párroco, admirado de su piedad y viendo que se sabía de memoria el catecismo, la admitió a los 8 años a la Primera Comunión, y al año siguiente la encargó de preparar a varios niños. 

Como era hermosa, el papá le consiguió un novio de clase rica. Pero María Francisca le dijo que ella había prometido a Dios conservarse soltera y virgen para dedicarse a la vida espiritual y a ayudar a salvar almas. El padre montó en cólera y la castigó serveramente; sin embargo, gracias a las influencias y mediación de un padre franciscano, el papa de la santa aceptó dejarla en libertad para que ella siguiese su vocación religiosa. El 8 de septiembre de 1731 recibió el hábito de Terciaria franciscana y siguió viviendo en su casa, pero con comportamientos de religiosa. 

Frecuentemente mientras estaba en oración entraba en éxtasis. La Virgen se le aparecía y le traía mensajes. Tras la muerte de su madre, la santa decidió abandonar su hogar y mudarse a una casa cural donde permaneció los últimos 38 años de su vida, siempre en constante oración, penitencia y sufrimiento que los ofrecía por las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores. 

Poco después, le aparecieron las cinco llagas o heridas de Jesús en su cuerpo. Su salud era muy defectuosa y las enfermedades la hacían sufrir enormemente. El 6 de octubre de 1791 murió santamente. Y al año 1867 el Sumo Pontífice la declaró santa.
7:33 | Autor Iglesia Hogar


Cuaresma de la alegría

Escrito por Mons. Manuel Sánchez Monge,

Obispo de Mondoñedo- Ferrol


¿Cuaresma y alegría? Parece pura contradicción. Y sin embargo la cuaresma es el camino que nos conduce a la Pascua, la gran fiesta cristiana, la fiesta de la alegría por excelencia. No es un tiempo de tristeza, sino de alegría. Vivir la Cuaresma en negativo sería casi blasfemo. No mortificaciones, sino vivificaciones; penitencias para la conversión; no culpa, sino gracia. Los sacrificios son para la generosidad. Las mortificaciones nos llevan a una vida mejor.
La Cuaresma es un tiempo gozoso, no es privación, sino enriquecimiento. No es negatividad, sino creatividad. Es un esfuerzo por renovar, construir y conquistar. Ayuda a crecer, a rejuvenecerse, a desarrollar las mejores cualidades, a estar más contentos con nosotros mismos. El compromiso hacia fuera no tardará en llegar. La conversión puede exigir a veces una terapia liberadora. Hay que renunciar a todo lo caducado, a todo lo que en nosotros se ha pasado de fecha.
Convirtámonos a la vida y a la felicidad. Cuando sentimos la vida interior, cuando nos centramos en el amor, cuando captamos y compartimos la vida de los demás, cuando nos abrimos al misterio de la vida, entonces experimentamos la libertad y el gozo de existir. Nos convertimos, no en poseedores, sino en adoradores; no en coleccionistas de arte, sino en artistas; no en repetidores, sino en creadores. El que 'es' siente, vibra, crea, crece, ama, vive. Es calidad de vida. Apegarse al tener es otra cosa. Porque poseer es apego, endurecimiento, idolatría. El tener cosifica y deshumaniza. Lo que ganamos en cantidad de vida, lo pierdes en calidad.
Convirtámonos al amor solidario. La vida y la felicidad están en el amar, en el compadecer, en el compartir, en el vivir con y para los demás. Nuestro vivir es con-vivir. Vivir en solidaridad es calidad de vida, porque el otro es para nosotros, no rival, sino estímulo y complemento de nuestra personalidad. Crucifiquemos el egoísmo y el individualismo. Rompamos esa tendencia a encerrarnos y clausurarnos en nosotros mismos. El egoísmo va matando en ti el amor, que es la auténtica vida: «el que no ama está muerto». El individualismo nos convierte en seres odiosos y recelosos. El narcisismo nos transforma en seres infantiles y estúpidos. El egoísmo es también injusto, por no ofrecer a los demás lo que tienen derecho a recibir de nosotros. Compartamos bienes y talentos, que para eso se nos han dado. Abandonemos posturas cómodas no solidarias. Salgamos de nuestros refugios y pongámonos en camino. Con los ojos, las manos y el corazón bien abiertos. Enseguida encontraremos compañeros de viaje y hombres tirados al borde del camino. Aprenderemos la alegría del compartir. Así seremos semejantes a Dios, que es comunión de vida. Y prolongaremos sus manos bienhechoras en la vida de los hombres.
Convirtámonos a la verdadera oración. Al orar nos abrimos al Ser, nos dejamos invadir por el Amigo y contemplamos, agradecemos, adoramos y amamos.
Orar es entrar dentro de nosotros mismos para poder descubrir a Dios en nuestra más íntima intimidad. Y, al mismo tiempo, es descubrir al Dios presente en las demás personas, en los acontecimientos de la vida, en la naturaleza toda. Orar es dejarse interpelar por la palabra de Dios, es acercarnos al 'libro vivo' que es Jesucristo. Orar es entrar en la verdad y la profundidad de todo, ver y escuchar, sentir y comprender y trabajar y relacionarse y amar.
Ayunemos de palabras y deseos inútiles. El silencio exterior e interior ayudan a entrar en el misterio. Concentrémonos. Somos complicados y estamos agitados, inquietos, nerviosos, a veces rotos por dentro. Nos falta tiempo y nos sobran prisas. Así no podremos orar. Es cuestión de pacificarse. Es cuestión de relativizar y buscar prioridades, aceptando limitaciones. Es cuestión de organizarse. La Cuaresma nos puede ayudar a comprender que sólo Dios basta.
Un corazón nuevo
La metáfora ya es muy conocida, pero tiene hondura. Hay una operación radical a la que todos podemos someternos: es la operación de corazón. No es cuestión de limpiar o trasplantar una arteria o de poner una válvula más o menos. Es un trasplante total. "La enfermedad que padece el mundo, la enfermedad principal del hombre, no es la pobreza o la guerra, es la falta de amor, la esclerosis del corazón". Es el diagnóstico de Madre Teresa de Calcuta. O sea, que tenemos el corazón necrosado, un corazón de piedra. Necesitamos que nos pongan un corazón nuevo. Y que Dios nos haga transfusión de su sangre, oxigenada con el aire del Espíritu. Pero no nos asustemos. Lo "gracioso" es que este trasplante ni cuesta ni supone tanto sacrificio. Es más un don que una operación, es más una gracia que una terapia. Lo único necesario es que nos dejemos cambiar.
Necesitamos un corazón nuevo que sea de veras corazón, un corazón tejido de ternura y benevolencia, un corazón grande y sensible, un corazón compasivo y misericordioso. O sea, un corazón parecido al Corazón de Dios.
La misericordia es lo que define a Dios. Cuando Moisés quiere conocer su gloria, es decir, su intimidad, su realidad más profunda, y le pregunta por su nombre, recibe esta respuesta: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y compasivo, tardo a la ira y rico en bondad y fidelidad» (Ex. 34, 5-7).
Compasivo y misericordioso. En hebreo son palabras tomadas de los sentimientos y gestos maternales. Dios es Padre con entrañas maternales. Siente como una madre cuando lleva a su hijo dentro. Dios se conmueve por sus hijos hasta la compasión y la ternura. Esta misericordia de Dios se ha manifestado definitivamente en Jesucristo. Por eso se le conmovían fácilmente las entrañas: ante el enfermo, ante el hambriento, ante el pecador, ante todo el que sufría.
¿Qué se nos pide en esta Cuaresma? Solamente una cosa, que nuestro corazón rebose misericordia para poder acercarnos y acercar a los demás a infinita misericordia del Dios de Jesucristo. ¿Eso es poca cosa? Es lo más grande que podemos hacer, la Cuaresmamás hermosa que podemos practicar. La más hermosa y la más necesaria. Porque vivimos en un mundo sin misericordia. Un mundo duro, frío, competitivo: un mundo que crea soledad, que divide y enfrenta a los hombres. Un mundo deshumanizado, sin entrañas, sin corazón.
En este mundo nuestro no hay misericordia para los vencidos, para los débiles, los pobres, los ancianos, los enfermos y minusválidos, para las víctimas, para los fracasados.
Cuaresma: en ella queremos entrar como camino para llegar a la alegría pascual un poco más resucitados.
12:01 | Autor Iglesia Hogar

El Año Litúrgico


El año litúrgico es el conjunto de las celebraciones a través de las cuales son reflexionados, rezados y celebrados los misterios cristianos. En él contemplamos a un Dios prometido que es esperado, que se hace hombre y que luego muere en una cruz y resucita; junto a las enseñanzas y los ejemplos que nos dejó: la caridad, el perdón, la oración.

El año litúrgico sigue un orden lógico:
* la encarnación
*el nacimiento de Jesús, la muerte,
* la resurrección, etc.

A lo largo del mismo se reflexiona sobre la acción de la Santísima Trinidad en la vida de los hombres. Pero también se celebra la colaboración que tantas personas dieron al plan de Dios: María, José, Juan el Bautista, los apóstoles. Se trata de un camino catequético, teológico, espiritual, con la mirada puesta en la parusía o en la liturgia de la vida eterna: Ap 21-22.

La formación del Año Litúrgico fue lenta pero continua. El punto de partida fue la Pascua y luego fueron surgiendo las demás fiestas relacionadas con ella.
Anualmente son celebrados los mismos misterios: por ejemplo, la Navidad. Pero cada vez iluminados en forma diferente por los diversos evangelistas:

CICLO A : Mateo

CICLO B: Marcos

CICLO C : Lucas

Juan completa algunos espacios dejados por estos evangelistas. Ej. Sólo el cuarto evangelio habla del lavatorio de los pies, que se proclama el Jueves Santo.

En cada Ciclo hay una continuidad y un desarrollo. Así, el año litúrgico empieza con el Adviento, que es la preparación para la Navidad, y termina con la solemnidad de Cristo Rey. Y a partir de allí comienza un nuevo año litúrgico, pero ahora iluminado por otro evangelista.

El tiempo de Adviento está formado por las cuatro semanas que preceden a la Navidad y prepara los corazones para profundizar mejor sus misterios. Con la Navidad vienen las fiestas relacionadas con ella: La Sagrada Familia, la Maternidad de María, la Epifanía ( Reyes).

La Cuaresma comienza el miércoles de Cenizas. Son cinco semanas preparatorias para las grandes celebraciones del cristianismo: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos entramos en la Semana Santa, donde se celebran la Última Cena, la muerte del Señor y su Resurrección.

El Tiempo Pascual comienza el Domingo de Pascua y despliega la Resurrección de Jesús, se conmemora la victoria de la vida sobre la muerte, el triunfo de Cristo, el triunfo de la humanidad. La solemnidad de la Ascensión se celebra el séptimo domingo de Pascua. El siguiente domingo corresponde a la solemnidad de Pentecostés que cierra el Tiempo Pascual.

El Tiempo Ordinario ( o Tiempo durante el año) lo forman las restantes treinta y cuatro semanas del año, y se distribuyen, la primera parte entre el Tiempo de Navidad y la Cuaresma, y la segunda parte entre el Tiempo Pascual y el Adviento siguiente.

En este año 2010, el nuevo Ciclo A dará comienzo con el Adviento el Domingo 28 de noviembre, correspondiendo el evangelio de San Mateo.

4:59 | Autor Iglesia Hogar

Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net


La Misa es una cita con la persona que más amo y el que más me ama. Una explicación cortita y comprensible de la Misa.


¿Qué es la misa?

La Santa Misa es la celebración dentro de la cual se lleva a cabo el sacramento de la Eucaristía.

Su origen se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, en donde los apóstoles y los primeros discípulos se reunían el primer día de la semana, recordando la Resurrección de Cristo, para estudiar las Escrituras y compartir el pan de la Eucaristía.

En la Misa nos reunimos para celebrar recordando y viviendo la Última Cena y el sacrificio de Jesús en la cruz. Nosotros debemos escuchar con atención lo que Dios nos quiere decir cada domingo en la Misa.

En ésta podemos participar en Jesucristo de la siguiente manera: podemos ofrecer a Dios nuestra vida, nuestras obras, pedir perdón por nuestros pecados y unimos a Jesús por medio de la Comunión.

En la Misa va a suceder un milagro: Dios se va a hacer presente y se va a quedar con nosotros.

El nombre de “Misa” se debe a que al terminar la celebración, el sacerdote nos dice que vayamos a cumplir con la “misión” de ser testigos de Cristo ante los hombres.

¿Cómo debemos vivir la Misa?
En la Misa debemos poner atención durante las lecturas y la homilía; devoción y adoración durante la consagración; y disposición a cumplir la voluntad de Dios durante el Ofertorio y la Comunión.

¿Qué posturas debemos tener en la Misa?
En la Misa tenemos tres posturas diferentes: sentados, de pie y de rodillas. Cuando estamos sentados estamos en actitud de escuchar con atención, como lo hacían los amigos de Jesús. Cuando estamos de pie estamos en actitud de estar listos y disponibles para la llamada de Dios. Cuando estamos de rodillas estamos en actitud de adoración a nuestro Dios y Salvador.

Cuando vivimos la Misa correctamente obtenemos varios frutos: Entendemos la palabra de Dios, crecemos en nuestra fe para reconocer a Jesús, nos llenamos de alegría y paz interior; tenemos a Jesús presente en nuestra alma y las fuerzas necesarias para cumplir con nuestra misión.

La Misa es una cita con la persona que más amo y el que más me ama
17:07 | Autor Iglesia Hogar










En el dia de hoy se desarrolló la celebración de Corpus Cristi.
Luego de la Solemne Misa a las 10.00 hs. en el Templo Mayor de nuestra ciudad, se llevó a cabo la tradicional Porcesión con el Santisimo, por las calles que circundan la Plaza Libertad.