Su rebaño es el pueblo creyente que, siguiéndolo a él, busca la Vida y la Paz eternas. El nos dice, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
Su rebaño es el pueblo creyente que, siguiéndolo a él, busca la Vida y la Paz eternas. El nos dice, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
Como era hermosa, el papá le consiguió un novio de clase rica. Pero María Francisca le dijo que ella había prometido a Dios conservarse soltera y virgen para dedicarse a la vida espiritual y a ayudar a salvar almas. El padre montó en cólera y la castigó serveramente; sin embargo, gracias a las influencias y mediación de un padre franciscano, el papa de la santa aceptó dejarla en libertad para que ella siguiese su vocación religiosa. El 8 de septiembre de 1731 recibió el hábito de Terciaria franciscana y siguió viviendo en su casa, pero con comportamientos de religiosa.
Frecuentemente mientras estaba en oración entraba en éxtasis. La Virgen se le aparecía y le traía mensajes. Tras la muerte de su madre, la santa decidió abandonar su hogar y mudarse a una casa cural donde permaneció los últimos 38 años de su vida, siempre en constante oración, penitencia y sufrimiento que los ofrecía por las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.
Poco después, le aparecieron las cinco llagas o heridas de Jesús en su cuerpo. Su salud era muy defectuosa y las enfermedades la hacían sufrir enormemente. El 6 de octubre de 1791 murió santamente. Y al año 1867 el Sumo Pontífice la declaró santa.

El Año Litúrgico
El año litúrgico es el conjunto de las celebraciones a través de las cuales son reflexionados, rezados y celebrados los misterios cristianos. En él contemplamos a un Dios prometido que es esperado, que se hace hombre y que luego muere en una cruz y resucita; junto a las enseñanzas y los ejemplos que nos dejó: la caridad, el perdón, la oración.
El año litúrgico sigue un orden lógico:
* la encarnación
*el nacimiento de Jesús, la muerte,
* la resurrección, etc.
A lo largo del mismo se reflexiona sobre la acción de la Santísima Trinidad en la vida de los hombres. Pero también se celebra la colaboración que tantas personas dieron al plan de Dios: María, José, Juan el Bautista, los apóstoles. Se trata de un camino catequético, teológico, espiritual, con la mirada puesta en la parusía o en la liturgia de la vida eterna: Ap 21-22.
La formación del Año Litúrgico fue lenta pero continua. El punto de partida fue la Pascua y luego fueron surgiendo las demás fiestas relacionadas con ella.
Anualmente son celebrados los mismos misterios: por ejemplo, la Navidad. Pero cada vez iluminados en forma diferente por los diversos evangelistas:
CICLO A : Mateo
CICLO B: Marcos
CICLO C : Lucas
Juan completa algunos espacios dejados por estos evangelistas. Ej. Sólo el cuarto evangelio habla del lavatorio de los pies, que se proclama el Jueves Santo.
En cada Ciclo hay una continuidad y un desarrollo. Así, el año litúrgico empieza con el Adviento, que es la preparación para la Navidad, y termina con la solemnidad de Cristo Rey. Y a partir de allí comienza un nuevo año litúrgico, pero ahora iluminado por otro evangelista.
El tiempo de Adviento está formado por las cuatro semanas que preceden a la Navidad y prepara los corazones para profundizar mejor sus misterios. Con la Navidad vienen las fiestas relacionadas con ella: La Sagrada Familia, la Maternidad de María, la Epifanía ( Reyes).
La Cuaresma comienza el miércoles de Cenizas. Son cinco semanas preparatorias para las grandes celebraciones del cristianismo: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos entramos en la Semana Santa, donde se celebran la Última Cena, la muerte del Señor y su Resurrección.
El Tiempo Pascual comienza el Domingo de Pascua y despliega la Resurrección de Jesús, se conmemora la victoria de la vida sobre la muerte, el triunfo de Cristo, el triunfo de la humanidad. La solemnidad de la Ascensión se celebra el séptimo domingo de Pascua. El siguiente domingo corresponde a la solemnidad de Pentecostés que cierra el Tiempo Pascual.
El Tiempo Ordinario ( o Tiempo durante el año) lo forman las restantes treinta y cuatro semanas del año, y se distribuyen, la primera parte entre el Tiempo de Navidad y la Cuaresma, y la segunda parte entre el Tiempo Pascual y el Adviento siguiente.
En este año 2010, el nuevo Ciclo A dará comienzo con el Adviento el Domingo 28 de noviembre, correspondiendo el evangelio de San Mateo.

Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
La Misa es una cita con la persona que más amo y el que más me ama. Una explicación cortita y comprensible de la Misa.
¿Qué es la misa?
La Santa Misa es la celebración dentro de la cual se lleva a cabo el sacramento de la Eucaristía.
Su origen se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, en donde los apóstoles y los primeros discípulos se reunían el primer día de la semana, recordando la Resurrección de Cristo, para estudiar las Escrituras y compartir el pan de la Eucaristía.
En la Misa nos reunimos para celebrar recordando y viviendo la Última Cena y el sacrificio de Jesús en la cruz. Nosotros debemos escuchar con atención lo que Dios nos quiere decir cada domingo en la Misa.
En ésta podemos participar en Jesucristo de la siguiente manera: podemos ofrecer a Dios nuestra vida, nuestras obras, pedir perdón por nuestros pecados y unimos a Jesús por medio de la Comunión.
En la Misa va a suceder un milagro: Dios se va a hacer presente y se va a quedar con nosotros.
El nombre de “Misa” se debe a que al terminar la celebración, el sacerdote nos dice que vayamos a cumplir con la “misión” de ser testigos de Cristo ante los hombres.
¿Cómo debemos vivir la Misa?
En la Misa debemos poner atención durante las lecturas y la homilía; devoción y adoración durante la consagración; y disposición a cumplir la voluntad de Dios durante el Ofertorio y la Comunión.
¿Qué posturas debemos tener en la Misa?
En la Misa tenemos tres posturas diferentes: sentados, de pie y de rodillas. Cuando estamos sentados estamos en actitud de escuchar con atención, como lo hacían los amigos de Jesús. Cuando estamos de pie estamos en actitud de estar listos y disponibles para la llamada de Dios. Cuando estamos de rodillas estamos en actitud de adoración a nuestro Dios y Salvador.
Cuando vivimos la Misa correctamente obtenemos varios frutos: Entendemos la palabra de Dios, crecemos en nuestra fe para reconocer a Jesús, nos llenamos de alegría y paz interior; tenemos a Jesús presente en nuestra alma y las fuerzas necesarias para cumplir con nuestra misión.
La Misa es una cita con la persona que más amo y el que más me ama








